Money
Liza Minnelli en la película Cabaret de Bob Fosse, nos canta una oda a ese dios pagano que es el dinero. Un vídeo que le pega mucho al post anterior.
Liza Minnelli en la película Cabaret de Bob Fosse, nos canta una oda a ese dios pagano que es el dinero. Un vídeo que le pega mucho al post anterior.
Traxtore es una pequeña tienda familiar de productos informáticos situada en una calle de Barcelona a la que la Sgae le reclama un canon millonario por el efecto retroactivo de este impuesto respecto a la venta de CD, DVD, mp3 y otros artículos desde el 2002, cuando por esa fecha todavía ni existía esa ley. Ana Maria, dueña del negocio, inició una odisea judicial contra esa reclamación tanto por el abuso y ruina que suponía la deuda, como por la incongruencia y lo injusto de la reclamación. Ana ha actuado según la ley, ha presentado pruebas y datos concretos que por aquí ya hemos comentado en más de una ocasión, y los cuales podéis ver en su web con todo detalle, pero la justicia parece pasar de largo cuando se trata de ir contra esta sociedad de consumo que este año ha superado todos los records de recaudación multimillonarios. Tras meses y meses de lucha, la justicia ha hablado, y de nuevo ha fallado a favor de los poderosos.
El juez ha sentenciado esto a pesar de que SGAE no pudo explicar ni argumentar las cifras recogidas en la auditoría, justificar los errores de cálculo contenidos en la misma.
El juez ha sentenciado esto a pesar de que la prueba documental aportada por SGAE a la demanda eran tan solo media docena de fotocopias entre facturas y abonos, estando una de ellas duplicada.
El juez ha sentenciado todo lo que SGAE pretendía.
Esta es nuestra justicia, la que nos ha de proteger de los abusos y las injusticias, en la que hemos de confiar y a la que hemos de respetar. Esta es la cultura que defiende y apoya la señora Calvo y todo el gobierno, esta vez si, apoyado por la oposición y resto de partidos políticos. Esta es la forma en que una familia puede ser arruinada gracias a la ley. Tal vez si Ana María se hubiese dedicado a la especulación inmobiliaria ahora no tendría estos problemas ni se enfrentaria, junto a su familia, a la ruina.
Y la única nota positiva, aunque con sabor triste, es lo que la misma Ana nos deja:
GRACIAS POR QUE SI LA INJUSTICIA NO FUERA TANTA, QUIZÁS ME PLANTEARÍA TIRAR LA TOALLA.
Ponerlo en vuestros blogs, que se sepa, que se escuche nuestro grito. Leer en su web toda la odisea. Estamos hartos de que nos engañen, pero más hartos todavía de que la ley ampare estos engaños. Que los gobiernos dejen de meternos ETA´S y OTA´S hasta en la sopa y se empiece a preocupar de los problemas reales de la gente de a pie. Estamos contigo Ana, con rabia y con la vergüenza que nos da nuestra impotencia.